sábado, 11 de junio de 2011

Hablando de príncipes...

- ¿Y cuál es tu explicación a la teoría de que la Tierra da vueltas?- Le preguntó la princesa con cierta coquetería.
- El amor; sólo él hace que la Tierra dé vueltas.- Respondió demostrando una cálida sonrisa.
[...]
El príncipe era su luz, su razón de ser. Ella le colmaba de antención y de cariño. Todas las mañanas se levantaba temprano y se sentaba a su lado para compartir con él el desayuno. 
Luego cuando creía que no la estaba mirando, escribía en secreto "te quiero" con tinta roja en una servilleta y la colocaba en la bolsa de la comida que el príncipe se llevaba todos los días.
Con un beso, un cálido abrazo y un " que tengas un buen día, amor mío", él se iba a trabajar.



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